UN DECÁLOGO MUY A TENER EN CUENTA
La editorial DIFUSIÓN ELE nos ofrece este decálogo que no tiene desperdicio y que nos hará reflexionar acerca de lo que debemos de conseguir y lo que no introduciendo la PDi en nuestra aula.
- La PDi tiene que estar al servicio del profesor y de los estudiantes, no al revés.
- Nuestra metodología tiene que determinar el uso de la PDi, pero no puede ser la PDi la que determine nuestra metodología.
- Sin una reflexión metodológica previa para definir cómo integrarla en nuestras clases, la PDi no es más que una pantalla de proyección carísima.
- Si los estudiantes aprende comunicándose, la PDi sólo será bienvenida en el aula si potencia comunicación y facilita la interacción en el aula.
- El progreso en el aula no viene de la tecnología, sino de la metodología: no necesitamos PDi para dar clase con metodologías anticuadas.
- El valor de una herramienta didáctica depende de su utilidad en el aula, no de su precio en el mercado ni de que se haya puesto de moda.
- Los estudiantes no van a clase para quedarse sentados en silencia mirando una pantalla de proyección; para eso van al cine.
- Una pantalla con presentaciones dinámicas puede mantener la motivación de los estudiantes una semana; en cambio, una dinámica de clase comunicativa en la que los estudiantes interactúan, aprenden y toman conciencia de que están aprendiendo mantiene la motivación durante todo el curso.
- Según el MCER, el protagonista del proceso de aprendizaje es el estudiante, no la PDi.
- ¿Tienes ya una PDi? Si tus estudiantes hablan menos que antes puede que algo no vaya bien...

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